Presente se escribe con H: una convivencia de inicio de curso que nos hizo parar, mirar y construir desde la esperanza

El pasado viernes 10 de octubre, nuestro colegio, Sagrado Corazón de Ronda, se llenó de movimiento, reflexión y alegría. Celebramos nuestra convivencia de inicio de curso, un momento esperado que este año giró en torno al nuevo objetivo general, que compartimos todos los centros de la Fundación Spínola y que tiene por lema: Presente se escribe con H.
Un lema que nos invita a vivir el ahora con sentido, con humanidad, con esperanza. A no pasar de largo. A mirar lo que tenemos delante y preguntarnos: ¿Qué puedo hacer yo hoy para sembrar algo bueno?
Sencillez y creatividad
Los más pequeños del cole, junto con los alumnos de Primaria, se sumergieron en actividades dentro de nuestras instalaciones y por los alrededores. A través de juegos, dinámicas y gestos simbólicos, descubrieron que el presente se vive en lo cercano: en cuidar el entorno, en compartir con los compañeros, en mirar con cariño a quienes nos rodean.

Fue emocionante ver cómo cada grupo encontraba formas sencillas y creativas de expresar lo que significa vivir con humanidad y esperanza. Porque no hace falta ir muy lejos para empezar a transformar.
Compromiso y acción
Los alumnos de Secundaria vivieron una experiencia que les abrió los ojos y el corazón. Salieron del colegio para conocer de cerca la labor social que realiza Cruz Roja en Ronda.
Visitaron los huertos sociales, donde personas en situación vulnerable cultivan alimentos y recuperan su autonomía. También estuvieron en la sede de Cruz Roja, donde conocieron proyectos de apoyo a familias, atención a migrantes, formación y voluntariado.

Fue una jornada de escucha, de aprendizaje y de conexión con una realidad que muchas veces pasa desapercibida. Y sobre todo, fue una oportunidad para descubrir que la esperanza se construye con acciones concretas, y que nosotros también podemos ser parte de ese cambio.
Color Esperanza
Al terminar el día, todo el colegio se reunió para compartir un gesto final. Cada clase presentó sus compromisos para el curso, fruto de lo vivido durante la jornada. Fueron palabras sinceras, deseos profundos, propósitos que nacen del corazón.
Y como broche de oro, celebramos juntos con el baile de la convivencia “Color Esperanza”. Un momento lleno de música, alegría y movimiento que nos recordó que la esperanza también se canta, se baila y se contagia.

Nos llevamos miradas que se cruzaron con intención, palabras que dejaron huella, gestos que construyen comunidad. Nos llevamos el convencimiento de que el presente no es solo lo que pasa, sino lo que elegimos vivir juntos.
Este curso empieza con fuerza, con sentido, con ganas de ser parte de algo más grande. Porque cuando nos reunimos, compartimos y nos comprometemos, el colegio se convierte en lo que siempre ha sido: un lugar donde la vida se celebra y se transforma.
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