La orientación en nuestro cole: mucho más que un despacho

Si os soy sincera, una de las preguntas que más me hacen cuando alguien descubre que soy orientadora es: «¿Y exactamente qué hace una orientadora en un colegio?». Y la verdad es que no siempre resulta fácil responder en pocas palabras. Porque la orientación no ocurre únicamente en un despacho, ni se limita a determinados alumnos, ni aparece solo cuando surge una dificultad. La orientación está presente en muchos de esos pequeños momentos que hacen posible que nuestro colegio sea, además de un lugar de aprendizaje, un espacio donde crecer como persona.
Acompañar el desarrollo de cada persona
Hay una definición de Rafael Bisquerra, referente nacional en orientación y educación emocional, con la que me siento especialmente identificada. Para él, la orientación busca favorecer el desarrollo integral de la persona: no solo desde el punto de vista académico, también social, emocional, moral y personal. Y quizás ahí esté la clave. Educar no consiste únicamente en enseñar matemáticas, historia o idiomas. Educar es acompañar a niños y jóvenes mientras descubren quiénes son, aprenden a convivir, gestionan sus emociones, afrontan sus dificultades y comienzan a construir su propio proyecto vital. Afortunadamente, esta no es una tarea que realice una sola persona: es un trabajo compartido entre profesorado, tutores, familias, alumnado y muchos otros profesionales que caminamos en esa misma dirección.
La orientación en el día a día del colegio
En nuestro colegio tenemos la suerte de entender la educación de esta manera. Por eso, la orientación forma parte del día a día de la vida escolar. Está presente en las sesiones de evaluación, donde reflexionamos juntos sobre cómo evoluciona cada grupo y cada alumno. Está presente en el Plan de Orientación y Acción Tutorial, que nos permite diseñar actuaciones adaptadas a las necesidades reales de nuestros estudiantes. Está presente en los proyectos y programas de convivencia, en la educación emocional, en la prevención de dificultades y en tantas iniciativas que nos ayudan a crear un clima de respeto, seguridad y bienestar. También acompaña a quienes ejercen la mediación entre iguales. Resulta emocionante ver cómo los propios alumnos aprenden a escuchar, dialogar y ayudar a resolver conflictos desde el respeto y la empatía. Son experiencias que les enseñan habilidades que probablemente los acompañarán toda la vida.
Ayudar a decidir sobre el futuro
Uno de los momentos más significativos, en el que los alumnos solicitan la ayuda de orientación, llega en la etapa final de la ESO, cuando muchos jóvenes comienzan a hacerse preguntas importantes sobre su futuro: ¿Qué quiero estudiar? ¿Qué se me da bien? ¿Qué opciones tengo? En esos momentos, orientar no significa decirles qué camino deben seguir. Significa ayudarles a conocerse mejor, acercarlos a nuestro sistema académico y laboral y facilitarles la información necesaria para que puedan tomar decisiones con confianza y se conviertan en los verdaderos protagonistas de su propio futuro. Y hacerlo siempre de la mano de sus familias, que también viven este proceso con ilusión y, en ocasiones, con incertidumbre.
Atender a la diversidad
Por supuesto, una parte de nuestro trabajo se relaciona con la atención a la diversidad. Cada alumno aprende de una manera diferente y necesita herramientas distintas. Acompañar a profesorado y familias para encontrar las mejores respuestas educativas es una de las tareas más enriquecedoras de la orientación y, a su vez, la más conocida por todos.
Estar disponible para acompañar
Pero si tuviera que elegir qué es lo que más me gusta de esta profesión, probablemente no hablaría de protocolos, normativas, informes ni programas. Hablaría de las personas. De ese alumno que llama a la puerta porque necesita ser escuchado. De esa familia que busca orientación en un momento complicado. De ese compañero que comparte una preocupación por uno de sus estudiantes y busca una mirada diferente para poder ofrecerle lo mejor. Porque, en el fondo, orientar tiene mucho que ver con estar disponible. Con escuchar antes de hablar. Con acompañar sin juzgar. Con ayudar a encontrar caminos sin recorrerlos por los demás. Y es precisamente eso lo que convierte cada jornada en una oportunidad para seguir aprendiendo junto a quienes forman parte de esta comunidad educativa. Un abrazo enorme y gracias. Estela Paz Lara Postigo Orientadora
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